Cuando una empresa de transportes lleva mercancía de productos de un punto a otro, siempre existe el riesgo de que algo salga mal. Este tipo de riesgos pueden ser daños en la carga hasta robos o pérdidas, las incidencias pueden generar un coste elevado y afectar la operativa del negocio. Para evitar este tipo de imprevistos, entre otros, contar con seguro de mercancías adecuado a tu sector y especialidad es importante.
Por ese motivo, aquí es donde entra en juego el seguro de mercancías, una protección clave para garantizar que cualquier incidente en el transporte no suponga un problema financiero. En Aragonés & Cemborain, te acompañamos en el día a día para ayudarte a elegir la cobertura que mejor se adapte a tus necesidades.
Vamos a ser claros en el significado de seguro de mercancías: es una póliza diseñada para cubrir los daños o pérdidas que puedan sufrir los bienes durante su transporte, ya sea por carretera, mar o aire. Su principal función es la de proteger tanto al propietario de la carga como a la empresa encargada de su traslado, asegurando que cualquier incidente no se traduzca en pérdidas económicas que no se puedan llegar a reparar.
Este tipo de seguro se puede contratar tanto para envíos puntuales como para transportes frecuentes o diarios, adaptándose a las necesidades de cada negocio. Su cobertura cambia según la modalidad elegida y el nivel de riesgo asociado a cada tipo de mercancía. Y es más, en el caso del transporte terrestre, la legislación establece que el transportista tiene una responsabilidad sobre la carga que transporta, por lo que este tipo de seguro es muy recomendable.
No todas las pólizas de seguro de mercancías son iguales ni sirven para lo mismo. Existen varios niveles de protección que se adaptan a las necesidades de cada envío y a los posibles riesgos del trayecto. ¿Cuáles son entonces las coberturas más habituales?
El transporte de mercancías implica muchos puntos externos que pueden provocar desperfectos en la carga. Desde impactos durante la manipulación hasta accidentes en carretera, los daños físicos son con los que más peligro se corre. Dependiendo del seguro contratado, se cubren roturas, deformaciones y otros desperfectos que puedan dañar el valor de los bienes transportados.
Uno de los problemas más comunes en el sector logístico es el robo de mercancías. Las pólizas pueden incluir cobertura para casos de robo total o parcial de la carga, así como para su desaparición durante el trayecto. Este tipo de cobertura es buena para proteger productos electrónicos, artículos de lujo o bienes de alto coste.
El fuego, los desastres naturales o incluso accidentes como derrames de productos pueden comprometer la integridad de la carga. Las coberturas ante incendios, tormentas o inundaciones ofrecen protección en estos casos, garantizando que la empresa no asuma pérdidas en situaciones que escapan a su control.
Cuando la mercancía es transportada por un tercero, este puede ser responsable de los daños que sufra la carga. Algunos seguros tienen en cuenta esto y ofrecen una cobertura de responsabilidad civil, que protege al transportista frente a reclamaciones por negligencia o mal manejo de los bienes. En España, esta cobertura varía dependiendo de si el transporte es nacional (regulado por la LOTT/LCTTM) o internacional (regulado por el convenio CMR), lo que influye en el cálculo de indemnizaciones en caso de siniestro.
Si un negocio depende de la puntualidad en la entrega, un retraso puede provocar un problema grave. Algunos seguros contemplan indemnizaciones en caso de demoras que afecten el cumplimiento de contratos o acuerdos comerciales.
No es lo mismo transportar un contenedor en un barco que realizar envíos diarios por carretera. Dependiendo del medio de transporte, las pólizas pueden personalizarse para cubrir una serie de riesgos específicos.
¿Para qué sirve este seguro? Es una buena opción para el transporte de mercancías por carretera o ferrocarril. Es el seguro indicado para empresas de logística, distribución y comercio, ya que protege contra accidentes, robos y daños en la carga durante el trayecto.
Dentro de esta categoría de seguro, se pueden contratar coberturas adicionales según el tipo de mercancía que se transporta. Por ejemplo, las empresas que trasladan productos perecederos pueden optar por una cobertura adicional que contemple fallos en sistemas de refrigeración. También existen pólizas diseñadas para mercancías peligrosas, que cubren posibles fugas o incidentes que puedan generar un riesgo ambiental.
Los envíos internacionales dependen en gran medida del transporte marítimo, y que también tienen sus riesgos en llevar la mercancía por este medio, como pueden ser hundimientos, averías mecánicas o condiciones climáticas de alerta. Este seguro protege la carga desde el momento en que es embarcada hasta su destino final, cubriendo daños por agua, incendios en buques o cualquier daño causado en accidentes en alta mar.
En el comercio internacional se suelen utilizar las Institute Cargo Clauses (ICC), unas cláusulas estándar que establecen diferentes niveles de cobertura. Las más completas, como las ICC (A), ofrecen protección total frente a la mayoría de riesgos, salvo exclusiones específicas.
Este tipo de seguro está creado para mercancías que requieren rapidez en la entrega. Es importante tenerlo en cuenta para productos de alto valor, tecnología o insumos médicos. Cubre desde daños y pérdidas por accidentes aéreos hasta robos en aeropuertos y retrasos significativos en entregas urgentes.
Algunas pólizas permiten contratar coberturas adicionales para garantizar compensaciones en caso de retrasos que perjudiquen el cumplimiento de contratos comerciales. También es posible incluir cláusulas para proteger mercancías frágiles o con requisitos de manipulación especial.
Este tipo de seguros pueden ser contratados por diferentes actores involucrados en el transporte de la carga:
En alguna situación, sí que es obligatorio contratar un seguro de mercancías. Por ponerte un ejemplo, el seguro de responsabilidad civil del transportista es una obligación en muchos países para cubrir daños que puedan generarse a terceros durante el traslado.
Además, cuando se hace el uso de transporte de mercancías peligrosas o de alto valor, la normativa puede exigir la contratación de un seguro concreto. En el caso del transporte internacional, muchas empresas también necesitan que la carga esté asegurada como parte de sus contratos comerciales.
En Aragonés & Cemborain, estamos a tu lado para que cuentes con la protección adecuada y puedas operar con la tranquilidad de que tu mercancía va a estar asegurada.